martes, 18 de septiembre de 2018

La cosa



Leímos "La cosa perdida"
de Shaun Tan y quedamos muy inspirados.
Por su extraño clima retro-futurista 
y por el contraste entre el alma solitaria de los objetos en desuso
y la falta de alma de los seres humanos demasiado ocupados,
alienados por las obligaciones y las noticias.
Así es que desde hace unas cuantas semanas estamos trabajando 
en el proyecto de nuestro librito.
Desempolvamos a nuestra amada máquina de escribir -que se
mostró más viva que nunca, esforzándose mucho a pesar de sus años y de su cinta viejita-
e inventamos historias en las que
el protagonista estuviera en el medio
entre la máquina y el ser vivo.







Vicky
El objeto perdido




Un día encontré una cosa perdida.
Entonces quise verla de cerca.
Me gustó tanto que me quedé jugando hasta tarde.
Tenía forma de estrella, dos ojos,
orejas de conejo y pies de lápices.

 Me llevé la cosa a casa de mis primos y juntos
buscamos y buscamos y encontramos al dueño.
Así que devolvimos la cosa.


 Camino a casa encontramos a un gato
pero este no lo devolvimos.
Nos lo quedamos con nosotros.









Francisco

Había una vez una familia de cosas.
El papá era mitad hombre mitad máquina como
un Cybor, era totalmente electrónico.
La mamá era elástica como un Slime.

El hijo parecía el hombre hormiga porque podía hacerse
muy pequeño, tan pequeño como una pulga o una hormiga.
Yo también era una cosa. Como Flash, rapidísimo.


Un día salvaron al mundo de las cosas malvadas.
La familia tenía que usar todos sus poderes
al mismo tiempo: el papá tuvo que usar el rayo,
la mamá se estiró usando una cachetada, se estiró
tanto que le dio al malo la cachetada estirada.


Mi hermano y yo teníamos que pensar.
Mi hermano podía hacerse grandote y pequeño también,
así que venció al malo que de lejos se veía pequeño
pero de cerca era grande.

Entonces yo me enfrenté al otro.
Yo chasqueé los dedos y corrí tanto que llegué
a la espalda del malvado. El se dio vuelta y le pegué en la cara.
Le pegué tantas veces que se le salió un diente y le volví a pegar
y me emocioné tanto pegándole a este tipo que le quise dar otro golpe
más pero más fuerte, tan fuerte que le sagre todo y esté en el cielo.


Entonces salvamos el día y volvimos a casa.
Cuando llegamos a casa mi papá se arregló el
brazo robótico para que pueda lanzar llamas
para otros malvados que vengan.







Lucía
La Ciudad Iluminada



Luz, así se llama mi ciudad.
Tiene ese nombre porque cada luz es alguien recordado.
Cuando una persona muere y la gente la recuerda, una luz
se prende. Por eso la ciudad está iluminada.
Pero un día algo ocurrió y de un segundo para otro
la ciudad llamada Luz quedó completamente oscura.


Fue así:
Esa noche la luna estaba brillando pero algunas luces dejaron de iluminar la ciudad.
De pronto el diario del domingo pasó por la puerta. Lo agarré y me fijé las noticias:
"Las luces de la ciudad dejaron de iluminar, una máquina desconocida hizo que las personas olviden a sus seres queridos (muertos). Horror, las luces se van apagando y la gente se va olvidando."
Al terminar de leer el diario del domingo quedé impactada. Llamé a mi amigo Zigor y le dije
que nos viéramos al día siguiente a primera hora.
A las 7:00 de la mañana sonó mi despertador, me levanté y fui a la casa de Zigor. Al llegar le dije
lo que había leído en el diario, él quedó sorprendido. 

Zigor era un inventor, entonces se le ocurrió una idea: Ir a donde estaba esa máquina y solucionar lo que estaba pasando. Yo no me quise meter en el asunto pero él ya me había metido. Entonces arreglamos que esa misma noche nos veríamos en la fábrica de máquinas.
Al terminar de hablar con Zigor miré el atardecer y me fui a mi casa.
Al llegar, miré la ventana. Había empezado a llover. Me preparé un mate cocido y me fui a dormir.
Pasó un largo rato hasta que me levanté. Ya eran las 11:30 de la noche. Las estrellas brillaban, la luna también, pero las casas seguían sin iluminar la noche. Agarré mi cámara, mi bolso, un cuaderno y me fui dejando en silencio la casa.

Al rato ya eran las 12 y yo ya estaba en la fábrica de máquinas. Zigor todavía no había llegado. Esperé un rato mientras miraba la noche, oscura y triste. Hasta que de pronto Zigor apareció. Entramos a la fábrica, había tanques y pelusas por todos lados.
Pero algo nos llamó la atención. Era una especie de cámara luminosa. Al agarrarla nos fijamos en las fechas de grabación: justo nos dimos cuenta de que la última fecha en donde la cámara había grabado, había sido el día en que las luces de la ciudad habían dejado de iluminar.
Eso nos sorprendió y nos dio curiosidad entonces la abrimos.

Al abrirla vimos la grabación de ese día. Al principio no se veía nada pero después se empezó a ver una máquina muy rara que esparcía una especie de niebla blanca.
A la hora siguiente en la cámara no había nada. Pero de pronto aparecieron personas atadas en sillas y fotos de personas en las paredes. Ahí estaba la máquina echando niebla para todos lados.

Al rato la gente se empezaba a parar y a ver las fotos. Parecía que no recordaban las imágenes. Al rato la gente ya no estaba pero la máquina si. Luego se veía en la cámara que venía más gente y había otras fotos. Pero cada vez pasaba lo mismo: la gente se olvidaba de las cosas que estaban pasando, es decir que se estaban olvidando de las personas de las fotos. En ese mismo instante cerramos la cámara.

Ya teníamos todo claro. La máquina estaba haciendo que la gente olvidara a sus seres queridos. Yo escribí todo en mi cuaderno y saqué fotos de la fábrica. Al rato nos volvimos a mi casa, íbamos a resolver el problema.

Nos pusimos a ver las fotos que yo había sacado y de repente algo raro apareció en una de las fotos.
Era una máquina pero no cualquier máquina. Era la culpable de que las luces se hubieran apagado, era la que habíamos visto en el video. Los dos pusimos cara de asombro. ¿Cómo podía ser que no la hubiéramos visto? Si habíamos revisado todo. Ya con esa información nos bastaba. Lo único que faltaba era capturar a esa máquina. Pero no sabíamos cómo. De pronto se me ocurrió una idea: Teníamos que buscar una foto de alguien de la familia de la máquina. Porque podía ser que a la máquine le hubieran hecho olvidar a alguien de su familia y por eso se estuviera vengando. Esa idea nos pareción buena, entonces fuimos a investigar.

Al buscar en los diarios vimos una fotografía en la que aparecía una máquina rara, pero no la misma que habíamos visto. Entonces imprimimos la foto y volvimos... Al entrar no había nadie, entonces pegamos la foto, colocamos una cámara oculta y nos fuimos. Pasaron varias horas, ya eran las 7:00 de la tarde. Tomé un café y me fui a dormir.

Al otro día abrí la ventana y miré el paisaje. Era distinto...Como estaba dormida abrí los ojos más grandes y ahí pude ver con claridad que las luces de la ciudad estaban prendidas.
Agarré mi bicicleta y me fui a la fábrica. Al llegar fui rápidamente a ver la grabación.
Al fin había terminado con mi trabajo. Al fin la máquina se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
Y al fin la ciudad llamada Luz quedó completamente iluminada.

FIN










Julián




Hola, Soy Roberto y conocí a un monstruo.
Cuando se los mostré a mis amigos me dijeron que
lo tratara de guardar en un frasco o en una pecera. Les contesté
que no sabía cómo hacerlo, pero lo intenté.
Busqué una pecera pero no era suficiente.
Busqué en la biblioteca qué era esa "cosa" pero tampoco había nada. 
Nadie sabía qué era. Aunque una persona me dijo que fuera a la comisaría,
cuando fui no me dijeron nada...
Estuve horas y horas tratando de que entrara en un frasco
pero el frasco era muy chico para él.



Me enojé y cuando fui con la "cosa" ¡no estaba!
Me volví loco sólo porque perdí a la "cosa".
Incluso saqué todas las cosas de mi casa y no lo encontraba.
Después de unas largas horas la cosa volvió
pero era muy grande, estaba temblando (yo).


Salí a la calle a ver si había pasado algo. Y cuando salí
estaba todo lleno de bichos.
Como esta cosa luego me dijo: "Soy el guardián de E'xmalador
y hemos venido a conquistarlos", me di cuenta
de que no era mi cosa. Fui a mi habitación y me escondí abajo de mi cama.
Luego, cuando no escuché ni un sonido, salí y me abrí sin querer el brazo
y me dí cuenta de que era un robot y que toda la vida lo había sido.
La cosa que tenía en mi patio era un E`xmaquiense, que era un 
marciano de otra dimensión. También me dí cuenta de que no era el único robot
y todo mi pueblo se enfrentó a los extraterrestres
y cuando quedaba el último, pum!!!! le dí un puñetazo
 y lo mandé a volar.
FIN