| Las tres cartas que le tocaron a Octavio |
Era el año 1972; las aves cantaban y se caían de los árboles. Edgardo estaba a diez minutos de estar diez años atrapado en el océano. Él siempre había querido romper un récord, pero esto le parecía un poco exagerado.
Partieron. El agua estaba tranquila. Todo iba bien pero un tripulante estúpido necesitó volver porque se había olvidado de saludar a su tortuga. Edgardo lo castigó: lo hizo comerse el zapato izquierdo.
Después de dos de los diez años, Edgardo falleció; fue decapitado por un pepino de mar.
El vicepresidente del barco tomó el poder y quiso volver. Pero cuando llegaron había un cartel enorme de NO ESTACIONAR, por lo que tuvieron que bordear todo Samoa. Estaba todo lleno de carteles como ese.
No pudieron estacionar nunca y murieron todos en el barco.
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