martes, 28 de octubre de 2014

Historias inventadas a partir de dos cartas al azar

Los robots-Valentina
Un día había dos robots que jugaban al tateti y la chica perdió y se enojó, fue al baño y se tiró un petu. 
Y no llegamos a lo más importante: vivían en las nubes y cayeron rayos en el país Nueva York.
FIN


 La vaca que volaba-Morena
Había una vez una vaca que quería volar. Encontró un globo en el campo. Les pidió ayuda a las otras vacas y se subió.
Voló hasta el espacio.
Estaba tan alta, tan alta... y como no había baño en el globo se hizo pis encima.





Oso rocker-Camila
Había una vez un oso polar que le gustaba la música.
Una vez vio un cangrejo y el oso empezó a bailar y entonces fue al mar y se bañó. Cuando terminó encontró una guitarra y aprendió muy rápido a tocar y con el cangrejo hicieron una banda.

El avión y la bici-Génesis
Un avión viajó y se fue a Júpiter con una bici. Y la bici se quería ir a París y no pudo porque el avión fue a Júpiter y cuando sacó el pasaje le cobraron de más y lo disfrutó.
Y fue con un amigo y ese amigo era de Júpiter.





El labial que vivía en la pileta-Rochi
Había una vez un labial rosado que vivía en la pileta porque le temía a los humanos.
Un gran día despertó y vió que había gente en la pileta, se desmayó y cuando despertó estaban gastando su brillo labial en una boca muy bonita.
Al labial le empezaron a agradar los humanos y decidió estar con la chica que le gastó su brillo.
Unos años más tarde era hora que se despidiera de todos. Era hora de marcharse al tacho de basura, se le había acabado todo el labial.
Fue así como el labial aprendió una lección: no tiene que ocultarse y llevarse mal con los humanos, tiene que disfrutarlo.
FIN

El gato especial-Octavio
Había una vez un gato negro muy bondadoso. Este era bastante particular ya que podía comunicarse con las personas. Sus dueños estaban tan orgullosos de que su gato tuviera un cerebro humano, que le enseñaron a manejar.
Era gente muy adinerada; MUY adinerada. Tan adinerada que mandaron a hacer un Rolls Royce con pedales para acelerar y frenar, puestos de tal manera que el gato llegara sin problemas.
Un día el gato que, por cierto, se llamaba Frouchlow estaba manejando cerca de la embajada de Egipto y estacionó cuando se dió cuenta de que ahí no se debería poder estacionar y vió a todos los que trabajaban en esa embajada, que no podían estacionar donde debían.
El gato se subió a su auto y se fue a su casa, pensando una solución para el problema. Llegó a su casa y les contó a sus dueños, a quienes no les importó.
Frouchlow pensó y pensó y cuando se estaba acurrucando sobre el saco del dueño, se le ocurrió una idea.
Al día siguiente fue en su auto a la embajada de Egipto y colocó carteles de prohibido estacionar. Había gente que no se quería ir y el gato se vió obligado a arrojarles bombas hasta que se fueran, pero el plan no funcionó muy bien que digamos... La embajada se destruyó y se tuvo que construír de nuevo; pero el gato pagó todo.
Luego se escapó de su casa pero esa es otra historia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario