miércoles, 23 de marzo de 2016

Conversaciones con los animales

En su maravilloso "Bestiario", el gran poeta Pablo Neruda nos confiesa 
que hasta no entender lo que dicen las ranas, no podrá considerarse un verdadero poeta. 
Él quiere hablar con los animales, quiere "oír a borbotones", 
para comprender realmente de qué se trata este planeta.
Nosotros también.
¿Quién sabe más de las alturas que un pájaro? 
¿Quién conoce mejor la tierra?
¿Qué le preguntarías a un pez?






Félix




Había una vez una gatita negra que se llamaba Leonor.
Ella había nacido en la selva y comía pajaritos con forma de rombo.

Una mañana se encontró con el oso que le dijo:
—¡¡Te voy a comer!!
Y Leonor le contestó:
—¡¡Oso, no me comas!! A mí me persigue un perro que puede morderte y matarte.
El oso le contestó:
 —Yo no quiero que me maten los perros.

El perro apareció y el oso se fue al sol.
Leonor y el perro se hicieron amigos...






Y el oso 
se quedó 
malvivido
en el sol.



 







Jacinto





Gato: —¡Ey, paloma! ¡Mirame!

Paloma: —No, no quiero.






 




Gato: —¿Podés dejar de  corretearme, por favor?

Perro: —Nunca.







Gato: —Serpientita, sólo quería acercarme a la selva un poquito.

Serpiente: —¡No! ¡Esta es mi selva para siempre!
 



 





Lucía


Lucía: —Elefante, ¿Por qué sos tan gigante?

Elefante: —¿Sabés por qué? Porque como maní todo el tiempo y me gusta.










 Pavo Real: —Hola Vaquita de San Antonio. ¿Por qué sos tan chiquita?

Vaquita: —¿Sabés por qué? Porque me encogí dentro de la pintura encogedora y me pintó.











Lucía: —Hola gatito. ¿Me podrías decir cómo te sale esa voz que maúlla? Parece una voz que canta: miau, miau.

Gato: —Esa voz me sale de mis orejas. Como escucho los otros gatos, mis orejas aprenden.










Vachu




Niño: —Pájaro ¿cómo es el aire? 

Pájaro: —El aire es como si estuviera arriba de las nubes.











Diálogo de gatos

—¿Subimos a la mesa?
—Si, dale.











Niño: —¿Por qué me pica la cabeza?

Piojo: —Porque tu sangre me gusta.














Violeta



Superheroína: —¿Dónde vivís vos?

Gato: —Vivo en la selva y como ratones y atún.












Jirafa: —¿Dónde vivís vos?

Vívora: —En la selva. Y a todos los humanos que pasan los pico, como a Claeopatra que la picó una serpiente, por meter la mano en una cesta.









Violeta: —¿Dónde vivís? ¿Será que caminas despacio porque no te ponen aceite en las patas para que arranques?

Tortuga: —Es verdad que no me ponen aceite. Yo vivo en un océano con muchas algas.










Lucía


Dinosaurio: —Quiero hablar con un elefante para saber cómo es su vida.

León: —Mejor, volar en las nubes con una cabra.











Loro: —Quiero hablar siempre con un gato.

Elefante: — ¡Ah, no! Mejor hablar con un tigre que sabe todo de la selva, en cambio el gato te podría rasguñar.










León: —¡Ay! Qué lindo hablar con una tortuga que camina mucho, porque el caballito no es tan interesante y sólo nada, nada y nada...














Juani
 



Juani: —¿Dónde vive usted, Gallina?
Gallina: —Yo vivo en una casita muy chiquitita, en la ciudad. En una chacra. El techo es así.













Rita
Charlando con muchas serpientes






Rita: —¿En dónde viven?

Serpientes: —Vivimos en las tierras. Tenemos novios y peleamos con ellos.

Rita: —¿Viven en las cuevas?

Serpientes: —¡Si!








Agustín



Agustín: —¿Qué se siente ser una lombríz?

Lombríz: —¡MUY BABOSO!












Agustín: —¿Qué se siente dar una vuelta?

Mono: —Rasparse las manos.

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