miércoles, 6 de julio de 2016

El Universo en mi mano

¿Y si fuera posible tener a la Luna en una cajita para mí sola por unos días?
Imaginemos que es posible. 
El Sol, algún planeta, el mar,
un paisaje que me gusta,
el cielo.., todo para mí, en mi mano.





Julián

"¿Controlo el tiempo?"

Ahí estaba entreteneiendo niños con la obra de títeres de planetas. Nunca voy a olvidar "Mis Planetas". Pero a veces me ponía a pensar "¿Controlo la galaxia? ¿Por qué cambié todo por esto?". 
Yo tuve que negociar con un "mago" pero nunca pensé que iba a ser tan complicado controlar el espacio. Ya ni sé cuánto tiempo llevo haciendo esto.
—Hace mucho que no veo a mi familia-, le dije a uno de los padres de los niños mientras me pagaba. No me respondió, como con miedo.
Todas las noches escuchaba ruidos en mi maleta.
Una de esas noches finalemente, no me resistí y la abrí. Solté a los planetas y ví cómo se esfumaban en el aire.

FIN?

Las noches eran años y cuando pensaba en Plutón, Saturno o en Júpiter, lloraba. 
Pero por fin ví a mi familia.

FIN
 




Lucy
"El corazón infinito"


Me dieron ganas de tener un corazón
así siempre lo recuerdo.
Fui a una oficina y le pedí a una señora
poder tenerlo toda la vida.


 Estoy con el corazón
juntando flores en un patio.



Pero un día, cuando estaba en la cama,
 las ranas me gritaron: "¡Devolvé el corazooon!".
Bajé las escaleras y les devolví el corazón en una caja.




Rita
 "El sol en mi almohada"



Un día tuve ganas de tener el sol
guardado en una caja.
Se lo pedí a mi mami que subió al cielo en una escalera
y me lo trajo.



Lo que más me gustó hacer con el solcito fue
ponerlo en mi almohada y sentir su calor.
Yo me quedé con el sol
y la luna ocupó su lugar.

 






Violeta
"Las estrellas que quiero"



Una vez yo quise tener las estrellas.
Las conseguí yendo en un cohete al espacio exterior.



Cuando llegué de vuelta a mi casa
las tuve un ratito
pero después se hizo de noche 
y me tuve que ir a dormir.


 Al día siguiente todos los animales me pidieron que las devolviera.
Al principio no quise,
pero después les hice caso
porque las noches se volvían más tristes cada vez.



Lucía
"Yo y mis estrellas"


Yo estaba jugando y de repente se me ocurrió ir a la casa de Doña Mariquita.
Cuando llegué le pregunté a Doña Mariquita:
—Doña, ¿sabe dónde puedo encontrar las estrellas?
—¡Si! Las estrellas las podés encontrar en el colectivo. Acá a la vuelta está la parada.
Cuando llegó le pidió:
—Señor, ¿me da una estrella?
—Si, tomá.
—¡Gracias!
Cuando llegó a su casa, la guardó en su cajita
y todas las noches las usó.



Tomás
"La desaparición de las estrellas"


Un día quise tener las estrellas en una caja para tener luz.
Entonces le dije a mi vecina, la loca del 71:
—Si me da las estrellas le doy un bombón.
—Bueno, te doy una moneda— dijo ella.
A la noche tuve las estrellas.
Las noches eran un poco tristes y el búho dijo "¡Las noches son tristes!".
Yo le dije "Bueno, voy a poner las estrellas."
Y las noches volvieron a ser hermosas.



Valentina
"El Sol de Flor"


Flor se despertó una mañana y empezó a ver el sol saliendo, los pájaros cantando.
Entró a la cocina y le dijo a su mamá: 
— Mamá, ¿me das el sol?
— No, eso es imposible.

Flor se fue con el papá que estaba haciendo la casita del árbol que ella le había pedido.
— Papá, ¿me das el sol?
— No mi amor, eso es imposible.

Flor les dijo a sus papás "Voy a la casa de Flavia, no se preocupen por mí" y se fue.
Fue a la casa de la bruja Forl y empezó a gritar "¡Doña bruja! ¡Doña bruja!".
Entonces se escuchó una voz muy aguda diciendo "Niña, pasa, pasa". Y la niña dijo:
— Doña bruja, quiero el sol.
—Pero niña, eso es imposible.
La niña sacó un gato e hicieron un trato. 
La bruja dijo "Abracadabra pata de cabra". Terminó de decir "cabra" y el sol desapareció.
Antes de dárselo a Flor, la bruja le preguntó: "¿Para qué lo quieres niña?, y Flor contestó: "Para ver el sol cerca de mí". Entonces la bruja le dió el sol.
Cuando llegó a su casa Flor le mostró el sol a su amiga y ella le dijo que lo debía devolver, pero Flor se negó.
Dos meses después Flor lo iba a devolver, pero no, porque primero se tenía que perdonar con su amiga. Cuando se perdonaron, las dos tomaron carrera y ¡puf! Llegaron a la misma hora del mismo día en el que Flor había recibido el sol. Entonces, en el mismo lugar en el que el sol había desaparecido, ahí lo dejaron y el sol volvió.




Gianfranco
"El planeta Júpiter"

Un día un chico llamado Daniel quiso tener al planeta Júpiter en una caja
y se le ocurrió llamar a la bruja del 75. La bruja hizo un hechizo y le dio el planeta.
Cuando Daniel tuvo el planeta los astronautas se pusieron a llorar y le pidieron a Daniel que devolviera el planeta Júpiter para poder viajar allí.
Daniel dijo que no y los astronautas se pusieron tristes.
Daniel de a poquito sintió lástima por los astronautas y liberó al planeta.
Los astronautas se pusieron contentos.
Y fin.

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