Empiezan a escribir un cuento:
"Había una vez...".
De pronto, llueve una palabra que yo les digo,
cae en la página caprichosamente y los chicos,
responsables de que el cuento siga adelante,
la tienen que hacer entrar en la historia.
La última palabra llovida, la eligió cada uno de nuestros pequeños escritores.
Tomi
La historia del leoncito
Había una vez un leoncito que quería ser y tener un cohete.
Y quería ser y tener un cohete peludo. Quería ser y
tener las dos cosas. Así que inventó
el cohete peludo que le daba risa y gracia.
Los amigos del leoncito le preguntaron qué estaba haciendo.
El leoncito hacía un charango. Lo hizo para tener amor de una leoncita
y todavía el leoncito no tenía amor.
Para que el leoncito ya dejara de estar triste
comió fideos de carne.
Una sombra negra se le empezó a acercar
y al leoncito le dio un gran susto.
Era su papá que estaba jugando.
A la noche el leoncito miró una estrella y le pidió
un deseo: que ese susto no le vuelva a pasar.
Y cuando terminó se durmió
en una cama de hojas.
FIN
Violeta
La Casa Embrujada
Había una vez una casa embrujada que tenía
un cohete, un zombi peludo,
un vampiro, una momia,
y un fantasma con un charango
que asustaba a las personas con su música.
Un día el vampiro fua a chuparle la sangre
a una persona y cuando le chupó la sangre
esa persona sintió amor
y de tanto amor
cocinó fideos
y también agarró una estrella
y la pintó de rosa.
Lucía
El amor y sus Cómplices
Una noche lluviosa y tormentosa, Paco (el perro),
miraba por la ventana de su pieza y vio un cohete.
El cohete aterrizó y bajó un oso muy peludo.
El oso lo miró a Paco y fue directo hacia él.
Le tocó el timbre y Paco, muerto de miedo, atendió:
—Hola -dijo tartamudeando- ¿Cómo estás?
—Bien estoy. Vengo desde Marte y vine para ayudarte.
—¿Para ayudarme? Yo no quiero que me ayudes en nada.
—Yo ayudo a las personas cantándoles una poesía con el charango
para animar sus días.
—Bueno, me gusta eso. ¿Me podrías cantar una poesía para ponerme feliz
y poder tener una novia a quien poder darle todo mi amor?
—¡Si! Obvio
Y le empezó a cantar una poesía:
"El amor es todo.
Si no tenés
amor
no tenés nada."
—¡Qué linda poesía! Me animaste.
—Bueno, chau. Ya cumplí mi trabajo.
—¡Chau! Espero que nos veamos pronto.
Después de un rato Paco se hizo sus fideos,
los comió y se fue a dormir. Justo cuando
cerró los ojos escuchó un relámpago y se asustó mucho. Pero
cuando miró el cielo
vio una estrella muy pero muy linda.
cuando cerró los ojos
soñó con el oso
y su amor.
geniales!
ResponderEliminarQuè cuentos tan divertidos !! Felicitaciones pequeños escritores! Soy la abuela Amalia
ResponderEliminarQuè cuentos tan divertidos !! Felicitaciones pequeños escritores! Soy la abuela Amalia
ResponderEliminarGracias por alentar a los niños de Abunda, Abuela Amalia!!!!!
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