viernes, 23 de marzo de 2018

Detectives



Son personajes muy interesantes de los que está plagada la literatura.
Porque piensan de un modo especial, porque descubren misterios.
Porque ven lo que nadie ve, porque investigan
lo que nadie entiende.
En este librito/documento, describimos a un detective,
cómo y por qué empezó a serlo,
y desarrollamos alguno de sus casos.
Finalmente, en su libreta de notas encontramos otros casos resueltos por él.
Pasen y vean... con lupa.




Tomás
El detective Elemento


Una noche, elemento se convirtió en detective porque de chiquitito 
le gustaba leer cuentos de detectives y decidió ser uno de ellos.
Elemento vivía en la ciudad de Buenos Aires, en la Capital Federal,
en un barrio donde les robaban a todas las personas.
Elemento había cumplido 25 años. Un día fue a visitar a un amigo
y cuando volvía en el colectivo, leyendo
su libro de detectives, un hombre le dijo: "Tengo un trabajo para vos,
vas a ser detective."


El caso de los delfines desaparecidos

Noticia de última hora: Los delfines están desaparecidos de todo el mundo.
Hay rumores de todo el mundo y dicen que se los comieron
o que los extraterrestres se los llevaron.
El detective elemento resolvió el caso de los delfines desaparecidos:
Los tiburones de otras especies se los habían comido.



Otros casos de Elemento:

El caso de los huesos de dinosaurio
El caso de los animales muertos
El caso de los pañuelos de la Plaza de Mayo
El caso de los 5 desaparecidos
El caso de las cacas perdidas
El caso de los animales desaparecidos
El caso de los chalecos vivientes
El caso de las lámparas rotas







Julián
El espía que quería ser detective

En un pueblo donde siempre sucedían cosas raras, un buen día 
lograron instalar la paz. Nadie más mató ni robó y
nada raro volvió a suceder.
En ese pueblo vivía un espía y se hacía llamar "Panda Naranja".
Ahora que reinaba la paz y la armonía, Panda Naranja no tenía trabajo.
Triste por no tener trabajo, Panda Naranja estaba limpiando su casa
cuando de repente sonó el teléfono. Tiró
la escoba por la ventana, fue corriendo a atender y se 
tropezó con el gato. Atendió el teléfono y una voz que
le resultaba familiar dijo: —Hola Panda Naranja. Te esperamos
en Fondo de Bikini mañana a las 11 de la mañana. Traé información.-
¡¡Puuum!! Colgó el teléfono.
Fue caminando ya que estaba a 2 kms. Cuando llegó,
había una repisa, un escritorio y en el escritorio había un muñeco.
Sonó el teléfono y una voz fina le dijo: —Hola, soy el millonario de la ciudad. Bueno,
un señor va a llevarle un sobre con el caso.
Tocaron el timbre. El señor le dio el primer caso.

El caso del caballo sin herraduras

Panda Naranja fue caminando a un rancho
y le preguntaron:—¿Quién sos?-.—Soy el que cría los caballos-, dijo.
Pasó al establo y vió cuatro caballos sin herraduras. Siguió buscando establos
y vió lo mismo. Hasta que un día, esperó en un establo y vió 
que una chica robaba herraduras.
—¿Por qué robas?- le preguntó.
—Porque nunca me dejan andar a caballo.-



El caso de los espejos rotos

Un día Panda Naranja se miró al espejo, salió a la calle y vió
que algo raro había pasado en el Palacio de los Espejos.
Entró y vió que estaban rotos.
A la noche esperó en la plaza leyendo el diario cuando vió que
el que rompía los espejos entraba a una tienda. Fue corriendo,
lo agarró de la mano y le dijo: —¿Por qué rompés espejos?
—Porque cuando me miro me siento gordo-.




Otros casos de Panda Naranja:

Las lupas perdidas
El mate sin yerba.








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