miércoles, 2 de mayo de 2018

¿¿Qué me pasa??



Algo muy extraño
en el cuerpo...






Francisco


Había una vez un señor que al despertarse vio que su cuerpo estaba hecho de lana.
cuando su gato lo vio, el señor dijo: "Espera, ¿tu también?"
Y el gato caminó cerca de él y se subió a su hombro. El señor vio que el gato tenía poca lana y pensando en Teseo y el Minotauro -el libro que acababa de leer-, se preocupó mucho por su gato: si se iba, no iba a tener suficiente lana para volver.
Entonces hizo un ovillo con sólo estirar sus manos delante del cuerpo. El gato lo recogió en una mochila. Buscó algo para comer (sus cabezas eran de carne y hueso) para él y para su dueño.
Empezó a caminar y a desenrollar su lana, poniéndole piedras encima para que no se volara.
Cuando llegó a la ciudad sacó un pincel y pintura de su mochila porque su lana era azul y ese no era color para un gato.



Ya pintado de negro les pidió a sus amigos gatunos algo de comida para su dueño. Les agradeció y volvió a casa.
Cuando llegó su dueño se puso feliz porque traía comida y comieron y comieron.
Cuando se fueron a dormir, el señor se sintió muy incómodo por la almohada y se dio cuenta que sus propios brazos de lana eran tan suaves que te harías perezoso.

Juntó coraje y se fue a visitar a sus amigos. En un callejón lo atacaron con un cuchillo y él le dijo al atacante: "Chico, no me puedes matar, soy de lana." Y el chico le dijo: "¿Cómo puedes ser inmortal? Algún día te voy a asesinar."
El señor agarró el cuchillo del atacante, lo atrapó y lo acuchilló por detrás.

Cuando llegó a casa de sus amigos, ellos le preguntaron qué le había pasado y él les contó que había amanecido así, de lana. Entonces ellos quisieron ser de lana también y él les dijo: "Ok, vengan que les toco la cabeza, yo tengo el poder de transformar sus cuerpos en lana. ¡Pero recuerden! No deben tejer o quedarán para siempre convertidos en lo que hayan tejido, ya sea pulover, frazada, escarpines, bufanda, lo que sea. ¡Prométanmelo!"
Todos quedaron convertidos en lana de distintos colores.



De pronto despertó de un sueño profundo zamarreado por sus amigos. Nadie era de lana. Sintió tristeza porque le gustaba ser de lana, salvarse de cosas, ser como el hombre araña.
Se despertó otra vez y de nuevo era de lana y vio que sus amigos seguían siendo de lana y les preguntó: "¿Esta es la realidad?"








Nanuk
Las aventuras del pela!



El señor Sampaboly tiene un problema
al estornudar.



Tiene una extraña enfermedad que sufre
uno de cada seis billones de pelados.
Se trata del "estornudismo". Esto, lo que hace es
que al estornudar, debido a la potencia del estornudo,
quien lo padece se entierra unos centímetros al principio,
y más adelante varios metros
hasta no poder salir.


Pero un día fue diferente. El gran protagonista de esta historia
estaba resfriado. Estaba caminando por los lagos de Palermo una tarde
de primavera y entre su gran congestión y el polen del rosedal,
una serie de estornudos lo llevó a un submundo
gobernado por topos parlantes
amantes del heavy metal.


En ese submundo se quedó un tiempo pero cuando los estornudos
atacaron otra vez, el pobre pelado terminó en el centro de la tierra
incinerándose con el magma y muriendo.

PD: Se extinguió todo por el agujero que formó el pela
dejando subir todo el magma a la superficie.











Lucía
¿¿Quién soy??


Juan es un chico muy especial porque en vez de cara, tiene un espejo.
Y lo que lo hace más especial es que en él se reflejan las emociones de las personas.

Se sentía sin identidad. Como si el viento lo borrara una y mil veces. Se sentía vacío,
sin nada para mostrar. Esa mañana, Juan se levantó y decidió ir en busca de su identidad.
Al empezar a caminar vio a una chica feliz. En él se reflejó la felicidad de la chica
y no la suya. Juan siguió de largo, al rato vio a un señor triste y en él se reflejó la tristeza del hombre.
Entonces se empezó a preguntar:
¿Soy lo que los demás quieren ver en mí? ¿El reflejo de los demás? ¿O muestro lo que realmente soy? ¿Me tengo que fijar en lo que yo siento? ¿O sentir lo que lo demás quieren que sienta?

Después de un rato Juan llegó a una calle que no conocía. Caminó un rato y de repente se chocó contra un chico. Lo miró bien y le resultó conocido. Era su amigo Pablo. Lo saludó, pero Pablo se reflejaba a él mismo entonces salió corriendo. Juan se fue.
Al llegar a una plaza vio a una chica tirada en el suelo; él la quizo ayudar pero en Juan se reflejaba lo mismo que le estaba pasando a ella, no podía más, se cayó al suelo y se quedó llorando.

Al rato se levantó, se secó las lágrimas y siguió caminando.
Se paró a ver varias vidrieras. Caminó y caminó hasta detenerse en una. 
Se sentó en un banco y se miró al espejo de la vidriera.
Se vio a él mismo.
Se sintió sin miedo, 
con ganas de mostrarse 
y sentirse.







Tomás
Se me va el corazón


Una noche, Juan estaba durmiendo tranquilo, cuando
sintió algo en el corazón. Fue el baño y vomitó
y cuando vomitó se le salió el corazón.
Y Juan dijo: —¡¡Se me salió el corazón!! ¡¡No!! ¡¡Esto es una pesadilla!!
¡¡Noooo!!
—Eh, Juan-, escuchó que lo llamaban.
—¿Quién me habla?
—Soy yo, Juan. Tu corazón.
—¿Mi corazón? ¿Cómo me hablas, corazón?
—Yo te hablo porque sé— respondió el corazón.
—¿Y cómo puedo seguir con vida? 
—Tu puedes vivir porque yo no estoy muerto.
—Aaaah. Bueno.
Y el corazón dijo: —Pues me voy.
—¡No! Espera. ¿Por qué te saliste?
—Porque sí.
—Aaaah. Bueno. Chau.

FIN







Julián
Las piernas locas


Una mañana, Robert se despertó y se miró al espejo;
vio que tenía la cintura partida a la mitad. Se desesperó
e intentó dormir pero la desesperación no lo dejaba descansar.
Llamó al hospital pero no contestaban y empezó a transpirar.
Luego, a la noche, llamó a su tío Koko. El tío le dijo que se calmara y le cortó.
El pobre Robert se desmayó y no volvió a despertar.

Luego de dos años se despertó y vio que sus piernas no estaban.
se fue a poner unas piernas robóticas.
Un día el chico encontró sus piernas y las siguió hasta
encontrarlas en un callejón. 
Las piernas corrieron pero Robert las agarró y se las puso.
Luego las besó diez veces a cada una.

FIN



No hay comentarios:

Publicar un comentario